Lejos de pensar en el monoteísmo como origen de los males de la sociedad actual, en donde conceptos como responsabilidad, voluntad y libertad personal adquieren un importante impulso gracias a esta mitología, cabe valorar su contribución al desarrollo de la consciencia. Este hecho no impide que complejos como el de culpa hayan visto abonado su terreno, magnificándose e incluso convirtiéndose en amos de la consciencia. Frente a esto, la reivindicación de un cierto politeísmo imaginal permite recobrar aspectos profundamente humanos, que se han intentado borrar de la faz de la psique, como son lo oscuro ambiguo y contradictorio de nuestra esencia. Las personificaciones que encontramos en el amplio panteón de los dioses, como representantes de las diversas esencialidades de la naturaleza humana, pueden ser buenas metáforas para entender la polivalencia de la psique, enriqueciendo nuestra consciencia.
El autor de este texto, gran conocedor de la tradición psicoanalítica y de las diferentes mitologías que han acompañado al ser humano a lo largo de la historia, con un lenguaje claro pero al mismo tiempo sin perder un ápice de complejidad y profundidad dirige nuestra atención a los fundamentos psicodinámicos de la culpa, el miedo y otros sentimientos, así como a sus componentes arquetípicos y a las mitologías particulares que modulan sus formas y contenidos.
Próxima publicación: Jung y los post-junguianos, de Andrew Samuels. |
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